Disfrutá, sonreí, aprendé, conocé, investigá, imaginá… Leé.

28 de mayo de 2012

Préstamo de libros


Todos los libros tienen algo diferente, algo que te incita a seguir leyéndolos o a tirarlos contra una pared. Los gustos varían en cada persona, y si te gusta un libro o no puede depender de muchas cosas. Del género, la trama, los personajes o de cómo está escrito. Lo que le gusta a una persona puede no gustarle a otra, pero en lo general nosotros hacemos lo imposible para que nuestros amigos lean los libros que a nosotros nos gustan.
Esto me lleva a un tema algo delicado para algunas personas… prestar libros. Hay varias maneras de justificar por qué a mucha gente no le gusta prestar libros, pero hay una razón que se aplica a casi todo el mundo: Los libros son un tesoro, y no se los prestamos a cualquiera. Es razonable querer proteger a tus libros como si fueran tus hijos, y temer que cuando te los devuelvan (si es que lo hacen) les falte alguna hoja, estén rayados, arrugados, manchados, y otras cosas que pueden afectar la perfecta calidad en la que se encuentran tus libros.
Prestar libros es una de las mejores maneras de extender la lectura entre tus conocidos, pero no siempre es algo bueno. Sobre todo, tienes que confiar en la persona a quienes les estás confiando tus libros, tu pasión, tu vida. Tal vez estoy siendo algo dramática, ¿pero no lo somos todos?
No voy a hablar de las desventajas de prestar libros (creo que eso ya lo tienen claro), sino de los beneficios, utilizando mi experiencia personal como ejemplo.
Yo no solía prestar libros, para ser sincera, no confiaba en la gente con mis tesoros más preciados. Esta inseguridad probablemente se debía a la experiencia de mi madre, con un montón de libros, que le había prestado tanto a amigos como familia, y muchos de esos libros o no se los devolvieron o volvieron dañados, cosa que no alegró mucho a mi querida madre.
Este verano, mi amiga y co-creadora de este blog, Viki, me prestó uno de sus libros. La verdad es que no me lo esperaba, ya que ella tampoco le entusiasmaba prestar libros. Ese fue uno de los momentos en los que me di cuenta de lo mucho que debía confiar en mí para prestarme su libro, uno que ni ella había leído aún. Obviamente que cuidé ese libro como si mi vida dependiese de ello, aunque es básicamente lo mismo, porque la confianza que tenía Viki en mí dependía de ello.
Hace poco, le presté un par de libros a Viki, y ella a mí. De este modo ganamos las dos, ya que no tenemos que gastar en el libro o matándonos buscando en bibliotecas. Y como ambas compartimos los mismos gustos, esto de prestar nos viene como anillo en el dedo. Dudo que, por ahora, me atreva a prestar libros a alguien que no sea ella, pero es un comienzo.
Y aquí termina mi largo sermón sobre el préstamo de libros, que espero que les haya enseñado algo y que no haya provocado que se duerman.
¡Saludos!
Mica.

3 comentarios:

  1. Muy interesante reflexión. A mi me encanta prestar y que me presten, pero claro, soy grande y cuido mucho todo lo que recibo. También conozco gente que te anota en la agenda el día y el estado!!! en el que te prestó el libro y si demorás mucho en devolverlo te llama :D y bueno, no es fácil desprenderse de los valores..

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  2. Es todo un tema el que aquí se trata. Respecto a esto tengo una frase que la leí hace muchos años y me encantó, y dice:
    "Los libros tienen su orgullo. Cuando se prestan, no vuelven nunca." es de Theodor Fontane.
    Mi experiencia es que la mayoría de los libros que he prestado no me los han devuelto o he tenido que pedirlos, cosa que hasta inexplicablemente me da un poco de vergüenza. También reconozco que demoro en devolver libros que me prestan, por eso prefiero tratar de comprarlos. Así que creo que esa frase que le da a los libros su propia vida y hasta sentimientos es verdad. Besos de Marga

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    1. Hermosa frase :) Es arriesgado prestar los libros, se debe tener confianza, para, como dijiste, no dañar su orgullo ;) Saludos, Mica :D

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